Autor: Lauri Loikkanen, Business Area Director, Assortment and Space

Los retailers se encuentran bajo una tremenda presión. Aquellos días, en los que solamente se tenían que llenar las estanterías y mirar como los productos iban desapareciendo, quedan muy lejos. La competencia es más feroz que nunca. Se dedican enormes cantidades de tiempo, dinero y esfuerzo para que los compradores visiten nuestras tiendas y con todo, muchos de ellos solo entran para comparar nuestro surtido y precios con los de un centro comercial, o con Internet, que además nos lleva la compra a cualquier sitio. ¿Cómo se puede competir contra el mundo entero? Bien, los retailers con tiendas físicas tenéis algo que no tienen los demás: proximidad. ¡Podemos satisfacer las necesidades del consumidor de manera instantánea! Ya han entrado en vuestras tiendas y comprar es fácil, agradable y conveniente. Pero, por supuesto, ¡nunca es tan fácil como parece!

El dilema entre optimización de tiendas y optimización de cadena de suministro

¿Qué pasa si no sabemos qué es lo que quieren comprar nuestros clientes?, o, ¿qué pasa si sabemos que es exactamente lo que los clientes quieren, pero cuando entran en la tienda tenemos roturas de stock, o peor, tenemos stock pero no está disponible en las estanterías? Investigaciones han puesto de manifiesto que el 72% de las situaciones de roturas de stock se debe a una gestión deficiente en tienda.

¿Qué opciones tenemos? No somos solo somos profesionales del Retail y la cadena de suministro, también somos consumidores. Y como consumidores, estamos todos muy familiarizados con situaciones como la de entrar en una tienda y darse cuenta de que el producto que queríamos comprar no está en las estanterías y preguntamos a algún trabajador si les queda algo en el almacén. Como consumidor, no estoy totalmente contento y seguro que el director de la tienda tampoco. También sabemos que, dependiendo de la categoría, se pierde hasta un 4,5% de las ventas debido a situaciones de rotura de stock, y el 25% de esta pérdida es por un error en el almacenaje del producto.

La buena noticia es que la mayoría de retailers saben que esto puede pasar y toman medidas para contrarrestarlo. Sabemos que, con el software adecuado de previsión de demanda y reposición a tiendas y unos buenos procesos, podemos estar seguros de que pedimos las cantidades correctas de productos para nuestras tiendas, sea cuál sea la temporada o el ciclo de vida del producto. También sabemos por experiencia que, con una buena planificación de surtido y espacio específico de la tienda, podemos tener el surtido correcto en la tienda correcta, en el momento correcto, e incluso podemos planificarlo para que todas las existencias quepan en nuestras estanterías, y el almacén solo tenga un stock mínimo.

Este tipo de errores en los procesos, que llevan a que no haya stock disponible en las estanterías, son insostenibles para aquellas empresas que se toman en serio la tarea de atraer a clientes que, con Internet, tienen el mundo a su alcance.

Unifica su planificación

Si partimos con el único objetivo de diseñar el mejor proceso de previsión de demanda y reabastecimiento, cuando llegue el momento de evaluar y planificar el espacio que tiene que ser reabastecido, casi podríamos garantizar, que nos encontraremos con problemas. En el caso de que el objetivo fuera el de crear el proceso de planificación de espacio, pero sin tener en cuenta el pronóstico y el reposicionamiento, estamos seguros de que tampoco encajaría bien con la planificación de la cadena de suministro. Así que la única opción realmente efectiva es la de unificar estos procesos desde el primer momento en que se empiezan a diseñar y especificar.

¿Qué significaría para su negocio el poder planificar el espacio de tienda según las previsiones y, a su vez, planificar su reabastecimiento según el espacio real disponible? Podríamos ser capaces de hacer pequeños cambios en el espacio semanalmente, o incluso diariamente, para reflejar las previsiones para cada producto y al mismo tiempo, alimentar los parámetros de mínimos y máximos de pedidos en el software de previsiones. Así, al refinar el proceso, podremos poner todo el stock en las estanterías directamente y este stock de estantería nos llevará directos al ciclo de reaprovisionamiento. Seremos capaces de hacer un uso eficiente de los días principales de entrega, categoría por categoría. También se podrían estructurar los envíos secuencialmente, de modo que el contenido de cada pallet reflejaría los productos que están adyacentes en los estantes de la tienda. Si se puede optimizar el envío de pedido de almacén central en función al diseño de la tienda y la secuencia de los productos, conseguiríamos reducir los costes considerablemente.

Debemos recordar que existe una ratio de 3-1 de costes entre tienda y almacén, en otras palabras, las operaciones que se llevan a cabo en la tienda son, como mínimo, tres veces más caras que las que se hacen en el almacén. El equipo de RELEX ha calculado que, usando esta aproximación, retailers podrían reducir los costes de la cadena de suministro en un 4-5%. Aceptamos que, para muchas empresas construir un puente entre la teoría y la realidad tal y como se nos presenta actualmente, puede parecer un tanto intimidatorio. Pero como pasa casi siempre, la mayoría de los cambios parecen imposibles hasta que ocurren, y en retrospectiva, acaba siempre pareciendo inevitable.

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